Tú en mi viaje

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Día 6: Islas de Komodo y Rinca

Empezábamos nuestro segundo y último día del tour de Komodo, el día en el que íbamos a ver los dragones de Komodo, la razón por la que habíamos viajado hasta Labuan Bajo, ¡Qué emoción!

Nos despertamos al amanecer y primero pusimos rumbo a la isla de Komodo. Debíamos llegar muy pronto porque es el mejor momento para ver a los dragones, ya que, al subir las temperaturas, tienden a esconderse en la sombra y están mucho menos activos.

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Una vez llegas allí, debes pasar por la oficina del ránger y realizar los pagos de las distintas tasas . Una vez hecho esto, nos asignaron a nuestro guía y éste nos explicó que debíamos elegir entre un trekking de 1 hora, una hora y media o uno de 3 horas. La verdad es que nosotros preferíamos el largo, pero a la hora de votar nos quedamos más solos que la una..jeje Así que, democráticamente aceptamos la derrota sin cambiar la sonrisa 😀  De todos modos, el guía nos explicó que la excursión media pasaba por la zona de más confluencia de dragones, supongo que dejábamos de ver algunas preciosas vistas pero no pasaba nada, ¡habíamos venido a ver dragones! Así que, nos pusimos en marcha…

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Bien pasado el Ecuador de la excursión, aunque habíamos visto diferentes tipos de animales (ciervos, búfalos,..) seguíamos sin rastro de dragones y empezaban a pasarnos por la mente los fantasmas del “Manta Point” donde no vimos mantas. Komodo… ¿¡Sin dragones de Komodo?! Eso sí que no… ¡por favor! :S 

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Poco después, encontraríamos nuestro primer dragón, una preciosa cría de medio metro, sí, he dicho preciosa, y es que al ver como es este gigantesco animal al hacerse adulto, parece mentira que las crías tengan ese colorido tan vivo, mezcla de tonos verdes y amarillos. El pequeño animal se encontraba en la copa de un árbol, por lo visto, pasan gran parte de su infancia en las alturas para protegerse de depredadores.

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Cría de dragón de Komodo

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Bonitas vistas desde la colina

Seguimos con nuestra excursión y cuando llegábamos al final de nuestro trayecto, en la playa, a 200 metros de la oficina del ránger, ya con pocas esperanzas de ver ningún ejemplar adulto…¡allí estaban, dos majestuosos ejemplares de más de dos metros! ¡Recordando el momento se nos ponen los pelos como escarpias! ¡Estábamos caminando a pocos metros de ellos! 

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Tenían un caminar fatigoso pero imponente, parece mentira que puedan llegar a los 20km/h. 

La emoción nos poseía, qué trabajazo le dimos al pobre guía, que por nuestra seguridad, luchaba con nosotros para que no nos acercáramos demasiado , pobrecito, pero es que nos sentíamos muy seguros con el arma destructiva que poseía: ¡el tridente de madera! ¡Me río yo de los dinosaurios con este palo de madera! jajajaja

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Ya podíamos abandonar la famosa isla dirección Rinca, lo habíamos gozado, y lo mejor estaba por llegar…

Al llegar a la isla de Rinca, repetimos proceso, oficina del ránger-guía-trekking.

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En seguida, nos dimos cuenta de que a pesar de ser la isla de Komodo la más famosa y mediática de las dos, si tu intención es, como en nuestro caso, básicamente ver dragones, la isla de Rinca es la más apropiada.

Rinca es una isla de menor tamaño y donde los dragones están en zonas más próximas y accesibles que en Komodo.

Nada más empezar la caminata, paramos junto a las cabañas de madera de los aldeanos, todas ellas elevadas del suelo para evitar “sustos” del pasado. El guía contaba historias de encontronazos con los excepcionales lagartos, en las cuales, los lugareños no salían bien parados.

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Allí, bajo las casetas, resguardados del sol, pudimos ver los primeros ejemplares y a partir de ahí fue un no parar…

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Pudimos ver dragones de todo tipo: grandes, medianos, pequeños, machos hembras… ¡Hasta pudimos ver un combate de hembras por comida! Menuda fuerza y vaya garras… ¡Cómo para no respetarlos!

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Espectacular pelea que tuvimos la suerte de presencia.¡Gracias Daniele Pirovano!

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Seguimos viendo “monstruos” de Komodo durante gran parte del trekking, ¡qué gustazo ver estos soberanos animales en su hábitat natural!

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Una vez terminado el circuito, regresamos al barco y pusimos rumbo de vuelta a Labuan Bajo.

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Otra increíble experiencia para la mochila que sin duda nunca olvidaremos…

Ya en Labuan Bajo, nos quedaba disfrutar por última vez de su maravillosa puesta de sol, su exquisito pescado y despedirnos de nuestros amigos italianos… ¡Seguro que nos volvemos a ver pronto!

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En el próximo post volvemos a Bali, pero esta vez para visitar Ubud.

¡No te lo pierdas!


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Día 5: Inicio del Tour de Komodo

A las 10:00 de la mañana, habíamos quedado en la agencia Komodo Explorer para iniciar nuestro tour por el Parque Nacional de Komodo  con nuestro nuevo grupo, compuesto de 4 italianos y  3 coreanos y media hora después partíamos del puerto de Labuan Bajo.

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El grupo lo completaban el capitán y el simpático y risueño guía, que a diferencia de lo que nos habían asegurado en la agencia  no hablaba “ni papa” de inglés… Pero al menos tenía voluntad de hacerse entender y fue súper atento y servicial durante los dos días que convivimos.

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El barco no era nada del otro mundo, pero no era ni mejor, ni peor que el resto que navegaban por las islas. Muy antiguo, con poca potencia pero con un encanto especial por ser en su totalidad de madera.

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La primera parada, era en una pequeña isla con una preciosa playa, a la que denominaban Pink Beach (playa rosa) por el color de su arena al mezclarse ésta con el erosionado coral y formar un precioso manto rosado. Allí tuvimos tiempo de bucear y disfrutar de su calma.

Si hacéis esta ruta, disfrutaría más tiempo de la playa, ya que , el snorkel, no valía mucho la pena, había mucha piedra y coral muerto. Se ve que en esa zona no han tenido mucho cuidado con las anclas de los barcos… De hecho, os voy a contar una pequeña anécdota que vivimos en aquella playa: Había una embarcación que se dedicaba a vender cervezas a los barcos. No era tan grande como el nuestro pero tampoco se trataba de una canoa ni nada por el estilo, era de mayor tamaño e iban dos personas en él… Pues bien, para ahorrar combustible (imagino) llevaban el motor fuera del agua y se movían haciendo palanca contra el fondo marino con un robusto y largo palo de madera. Os podéis imaginar, día tras día, el daño que le hace al coral. Habría que intentar concienciar más a la gente… Y claro, ver aquello después de ver el mal estado del coral en aquella zona nos dejó boquiabiertos.

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El siguiente punto de nuestra ruta, era hacer snorkel alrededor de una minúscula isla rodeada de coral, donde la mezcla de colores era impresionante y el agua era tan cristalina que se podía ver el coral a la perfección desde el barco.

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La combinación de islotes, líneas de arena, corales y los diferentes colores del mar, hizo que éstas fueran unas de las imágenes grabadas a fuego de nuestro paso por Indonesia.

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Aunque diera pena elevar anclas, teníamos que seguir con el tour, ¡seguro que nos esperaban infinidad de sorpresas! Y vaya si las hubo…

La siguiente parada era el “Manta Point”, nos hacía una ilusión bárbara nadar con esta gigantesca especie, ya que , todavía no habíamos tenido la oportunidad de hacerlo. Pero por más que lo intentamos, tanto el grupo como el capitán del barco, no hubo manera de divisar ninguna…¡vaya chasco! El guía, con su espectacular lenguaje de signos, 😀 nos explicó que no era la mejor época para ver mantas y que cuando el mar se mueve, que lo hacía un poco, tienden a sumergirse a aguas más profundas y tranquilas…¡otra vez será!

Sin perder el ánimo por este traspiés, nos dirigimos a las isla de Kalong, famosa por sus puestas de sol y… ¡sus murciélagos gigantes! Dicen que es un lugar donde se ven a cientos, pero nosotros apenas vimos una docena, eso sí, podemos corroborarlo, ¡eran enormes!

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Fue espectacular ver su vuelo… de lejos!! No sé si de cerca nos hubiera gustado tanto…jeje

Ya anclados en el lugar donde íbamos a pasar la noche, se fueron acercando pequeñas embarcaciones de vendedores, muchos de ellos acompañados por niños, ofreciéndonos dragones tallados en madera, ¡imposible resistirse a ellos!

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Una vez cenados, sólo nos quedaba disfrutar del estrellado cielo en calma total y finalmente acostarnos en nuestras fabulosas suites, con las camas unidas unas con otras y así reforzar nuestros lazos de amistad con nuestros nuevos amigos. 😀

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Próximo post…¡dragones de Komodo! ¡Os esperamos!


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Día 4: Labuan Bajo

Nos alejábamos de nuestra ruta por el sur de Bali dirección Labuan Bajo (55´en avión, Wings Air, ida y vuelta con maletas de 20 kg= 112€/pax). Comprado a través de Skyscanner.

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Nos hacía mucha ilusión ver al lagarto de mayor tamaño del mundo, el animal que se asemeja más a los extinguidos dinosaurios, ¡el dragón de Komodo!

Nuestro vuelo llegaba a Labuan Bajo a las 15:05, a la llegada, nos esperaba un empleado del hotel para el servicio de pick up que previamente habíamos acordado (4€).

Labuan Bajo es un antiguo pueblo de pescadores reconvertido en un caótico y bullicioso centro turístico debido a que es el principal punto de salida al Parque Nacional de Komodo, patrimonio mundial de la UNESCO, que abarca las islas de Komodo y Rinca y sus alrededores.

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El lugar es sucio y polvoriento y sus servicios se han visto desbordados por el crecimiento incontrolado de su turismo. Pero no os preocupéis, tiene sus rincones con encanto y al fin y al cabo es un lugar de paso…

Labuan Bajo básicamente es una larga calle repleta de pequeñas agencias de tours, clubs de buceo y restaurantes, éstos últimos, elevados y con unas preciosas vistas al mar y a un gran islote situado en su bahía, paisaje que te maravillará en su fabulosa puesta de sol.

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Maravillosa puesta de sol el Labuan Bajo

Nos hospedamos en el Hotel Komodo Lodge ( 39€/noche, hab. doble con desayuno). Nos pareció un precio desorbitado para el tipo de habitación que era y aunque buscamos con mucho tiempo de antelación, debido a la gran demanda, los precios estaban inflados y al menos este hotel, por su cercanía al puerto y sus características, aún era de los que se salvaban calidad-precio.

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Una vez acomodados, hicimos ruta de agencias en busca del tour apropiado. Finalmente, conseguimos un tour de 2 días por 650.000 IDR/pax (43€).

Cabía la posibilidad de hacer el tour en un barco con camarotes pero el precio ascendía a 3.500.000 IDR por persona (250€/pers)… 

El precio incluía:

  • Transporte: El barco que compartíamos con tres parejas.
  • Comidas y agua.
  • Gafas, tubo y aletas.
  • Dormir una noche en cubierta.

No incluía:

  • Tasas de entrada para el parque nacional de Komodo. (20000 IDR/pers= 1’30 €).
  • Tasa de cámaras. (50000 IDR= 3´25€).
  • Tasas del ranger que te guía en ambas islas (10000 IDR/pers por isla= 0´70€).

El tour constaba de lo siguiente:

Día 1:

  • Snorkel en una pequeña isla cercana.
  • Visitar la playa rosa.
  • Snorkel en una zona donde abundan las mantas.
  • Dormir cerca de la isla de Kalong para contemplar los murciélagos gigantes.

Día 2:

  • Trekking en la isla de Komodo.
  •  Trekking en la isla de Rinca.

Una vez cerrado el tour para el día siguiente, nos dirigimos a una de sus innumerables terrazas con vistas panorámicas. Este lugar está ensalzado por unas increíbles puestas de sol que bañan de rojizo el pequeño pueblo pesquero.

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Hasta aquí llegaba nuestro día…¡mañana empezaba una espectacular aventura!

En el próximo posts os contamos nuestro tour por Komodo y Rinca…¡Os esperamos!